5 consejos profesionales para hablar en público

Todos tenemos que hablar en público en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, no es lo mismo improvisar un discurso delante de tu familia en el cumpleaños de una tía que realizar una presentación de empresa, dar una conferencia o hacer un webinar en un entorno profesional. A lo largo de nuestra carrera, tendremos que demostrar nuestras habilidades orales ante clientes, jefes o incluso personas ajenas a nuestro entorno laboral, ya sea de forma online o presencial.

Puede parecer que hablar en público es un don innato solo al alcance de algunos privilegiados. La realidad es que, de la misma forma que todos sentimos cierto grado de miedo o nervios antes de exponernos a este tipo de situaciones, también somos capaces de hablar frente a una audiencia. En términos generales, la clave para realizar cualquier tipo de charla es una adecuada preparación. Cuanto más organizado esté todo, menos nervioso te pondrás.

Ahora vamos a ir un paso más allá para garantizar una intervención sobresaliente. En este artículo, veremos 5 sencillos consejos para prepararnos para hablar en público como un profesional

1. Una buena organización es la base de un buen discurso

Lo primero que debemos hacer es definir un punto de referencia, averiguar cuál es el objetivo de la charla y qué queremos comunicar con ella. Después de haber fijado nuestro objetivo, debemos conocer a fondo el tema del que vamos a hablar y estructurar nuestro discurso.

Una buena práctica es realizar un esquema o guion con los temas principales de nuestra exposición, así mantendremos un orden y no perderemos de vista el objetivo final.

2. Conoce a tu audiencia

Una vez tengamos claro qué es lo que vamos a decir, tenemos que definir cómo lo haremos. Bien sea una reunión de ventas muy formal o una conferencia que implique un discurso más desenfadado, debemos ser los más naturales posibles. Conocer a nuestra audiencia será fundamental para adaptar nuestro lenguaje y mensaje al público al que nos estamos dirigiendo.

Averigua el perfil de tus oyentes, qué esperan de tu intervención y el nivel de conocimiento que tienen acerca del tema. En función de cómo sea, por ejemplo, podremos utilizar o no tecnicismos o saber cuánto profundizar sobre algunos aspectos.

3. Capta su atención

Lo ideal a la hora de hablar en público es crear una conexión con nuestros espectadores. Cuando somos nosotros los oyentes, ¿cómo consiguen captar y mantener nuestra atención?

Generalmente, nos atraen aquellos discursos que son honestos y en los que reconocemos la empatía del emisor cuando explica, si procede, casos prácticos o ejemplo reales. Además, existen algunos trucos para mejorar nuestro grado de impacto:

  • Modula el tono de voz para resaltar los puntos más importantes de tu discurso. 
  • Realiza pausas en los momentos oportunos. Eso te ayudará a dar un margen a la audiencia para reflexionar y te permitirá llamar la atención y crear expectación. Además, te ayudará a tomar aliento y ajustar tu velocidad a la hora de hablar.
  • Formula preguntas impactantes, ya sean o no retóricas, para aumentar la sensación de implicación en el discurso por el receptor del mensaje.
  • Cita una frase conocida, utiliza algún juego de palabras o emplea el humor, si la ocasión lo permite (no siempre va a ser así), para generar un ambiente más distendido.
  • Proporciona datos sorprendentes relacionados con el tema que estás tratando. 
  • Expón casos prácticos o ejemplos de experiencias reales para acompañar cuestiones más complejas.
  • Apóyate en contenido visual siempre que dispongas de esa posibilidad. Te ayudará a captar la atención de tu audiencia.

4. Controla tu lenguaje corporal

Si bien es cierto que nuestro lenguaje corporal depende del espacio en el que nos encontremos, intentaremos trabajar siempre la coherencia entre lo que expresamos con el cuerpo y lo que decimos. La comunicación no verbal aporta casi tanta información como la comunicación verbal.

Dependiendo del experto en comunicación al que le preguntemos, es posible que recibamos respuestas algo contradictorias sobre este tema. Sin embargo, hay ciertas pautas que podemos considerar dependiendo de si el discurso lo realizamos en formato online o presencial.

En reuniones o eventos presenciales, evitaremos tener el cuerpo tensionado, cruzarnos de brazos o piernas o situaciones que puedan incomodar a las personas con las que estemos interactuando, como puede ser la permanencia de nuestra mirada en el mismo punto durante mucho tiempo seguido. En su lugar, nos ayudaremos de los brazos y las manos para reforzar nuestro discurso y mantendremos una postura natural pero erguida y con el peso equilibrado entre ambas partes del cuerpo. Un adecuado contacto visual con los oyentes lo conseguiremos recorriendo paulatinamente la mirada por la sala y deteniéndonos en distintos puntos.

Para los eventos online, el espacio de actuación se reduce un poco, pero en este artículo encontrarás algunos valiosos consejos para triunfar delante de una cámara. De la misma forma que no debemos descuidar ningún detalle de lo que se va a ver en el plano y de la presentación que nos servirá como apoyo visual, podemos ayudarnos de nuestras manos y de gestos faciales para reforzar nuestro discurso o llamar la atención de la audiencia.

5. Aprende a relativizar

Este último consejo es aplicable en cualquier ámbito de nuestras vidas. Podemos ser expertos en el tema a tratar y tenerlo todo controlado, pero si visualizamos el hecho de hablar en público como un desafío, los nervios podrán jugarnos una mala pasada. 

Nuestro organismo está preparado para activarse cuando siente que debe enfrentarse a una adversidad. Aunque suene obvio, hacer un discurso delante de una audiencia no será nunca un tigre del que tengamos que escapar, por lo que debemos:  

  • Relativizar su importancia. ¿Cómo de trascendental puede ser esta experiencia en nuestras vidas? Haciendo una buena escala de valores podemos darle a cada cosa la importancia real que tiene. 
  • Ser conscientes de por qué estamos hablando en público. Ya sea en una presentación de un producto frente a un cliente, una videoconferencia o una entrevista en un medio de comunicación, lo importante es la información que le estamos presentando a la audiencia. El fin último de las personas que te están escuchando no es ni juzgarte ni evaluarte, es obtener una determinada información.
  • Mantener la calma. Sin pretender darle un giro a nuestras vidas hacia un camino más espiritual, lo cierto es que existen técnicas de respiración y relajación que nos ayudarán a controlar la activación fisiológica antes y durante de tu discurso.

En definitiva, todos somos capaces de hablar en público si seguimos algunas pautas que nos pueden ayudar. Recuerda que “la práctica hace al maestro”, por lo que cuantas más veces hables en público, antes te convertirás en un experto de la oratoria.

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