Comunicación y competitividad

Adentrarse en un terreno desconocido, sin preparación, sin asesoramiento, sin querer invertir ni un céntimo y fiándolo todo a la improvisación es una invitación al desastre. Ejemplos descorazonadores en materia de arquitectura y decoración se pueden ver en el álbum Chapuzas, de La Voz de Galicia. En general se trata de chatarra reusada como material de construcción…Ver fotos de nuestro paisaje salpicado de material indultado del camión de la basura acaba con el optimismo de cualquiera. En la mayoría de las ocasiones estos atentados no tienen sólo un móvil económico. Se deben a una actitud de desprecio por el entorno, por el trabajo profesional y por la inteligencia.

Al mismo tiempo también existen ejemplos de chapuzas de comunicación. De comunicación comercial, de la que tiene un sentido clarísimo: influir en las percepciones. Un buen número de empresas e instituciones tienen una marca sin detenerse a pensar un ‘naming’ o una gráfica. Muchas tienen una web en flash sin actualizar desde 2007. Editan catálogos usando la tipografía comic sans; y otras tienen cuentas inertes en redes sociales. Y en el caso de campañas de comunicación de alto impacto, los ejemplos son sangrantes, ya que la publicidad se ha convertido en fast food.

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En una época de recortes, EREs y vacas flacas, se ha descuidado la comunicación al no encontrarle una rentabilidad. Se le han dedicado una inversión mínima y recursos humanos de poco talento. Es algo así como no mantener una cabellera bien peinada y cortada porque el pelo no abriga. Un fallo de concepto.

Pero hay un punto al que todos los clientes quieren llegar: al ‘bottom line’ de su cifra de negocio. Si se comprenden los beneficios que puede tener una estrategia de comunicación correctamente planteada y unas buenas herramientas manejadas por expertos, son pocos los que rechazan hacer una inversión.

Por eso me parece acertadísima la reciente campaña de la Asociación de Agencias de Medios, no es brillante, ni tendrá un alto impacto, pero da en el centro de la diana de nuestro negocio: Comunicar bien nos hace competitivos. Vaya por delante que Bannister Global no es una agencia de medios. Jugamos al mismo deporte, pero estamos en otra liga y en otra división. Pero coincidimos en que invertir en mejorar y potenciar la comunicación en nuestras empresas y organizaciones significa generar valor para la gestión de recursos humanos y aumentar la productividad y la rentabilidad. 

La comunicación planificada es rentable y cuando las pymes españolas desean abrir sus productos al mundo, imprescindible. A día de hoy son pocas las empresas que se internacionalizan aprovechando todas las potencialidades de su imagen. En un mundo globalizado, el refrán ‘El buen paño en el arca se vende’ resulta rotundamente falso. Un producto, además de ser bueno, debe parecerlo también. Y para eso hace falta comunicación.

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